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Acabo de terminar de leer por segunda vez El hombre en busca de sentido de Víctor Frankl, psiquiatra creador de la logoterapia. La primera lectura fue estremecedora, impactante y difícil de asimilar, primera línea de la vida en un campo de concentración. Pero en esta última lectura, quizás porque ya he tenido que buscar un propósito a situaciones vitales que a priori no lo tienen, he comprendido hasta la última coma. Cualquier situación extrema que nos toque vivir, solo se hará tolerable si nos damos un significado en esa circunstancia, el significado puede ser ayudar, ayudarnos, contarla, callarla, mejorarnos y/o simplemente acompañar/nos.

Una de las reflexiones que hace Allport en el prólogo de la obra de Víctor Frank es cómo pudo él —que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio—, ¿cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de ser vivida?

En su caso, primero para volver a ver a su familia. Una vez que salió del campo de concentración y todos habían muerto, contarlo y dar aliento a otras personas en su misma situación. El sentido puede ir cambiando y adaptándose a cada situación vital, pero la responsabilidad con nosotros mismos siempre ha de estar y eso también incluye a nuestro valor como persona. En cada caso tendremos que buscar en nuestras situaciones más difíciles… quién tiene un por qué para vivir puede resistir cualquier cómo.

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El éxito, como la felicidad, es el efecto secundario inesperado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo

-Viktor Frank-

La logoterapia postula que el ser humano no está motivado por la búsqueda del placer o el poder, sino que está orientado al sentido de la vida. El ser humano es el ser en busca de sentido. La logoterapia busca la autodeterminación de la persona a partir de su responsabilidad y en el contexto de su mundo de valores y sentido. Según la logoterapia el ser humano representa un punto de interacción entre tres niveles, y a la vez es una unidad:

  1. Física
  2. Psíquica
  3. Noética (“espiritual”)

La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por falta de significado y propósito

-Viktor Frank-

Sus técnicas más destacadas y conocidas son: la intención paradójica, la derreflexión, el autodistanciamiento, la modificación de actitudes y el diálogo socrático. En la intención paradójica, el terapeuta induce al paciente a intentar voluntariamente aquello que trata de evadir de manera ansiosa; el resultado suele ser la desaparición del síntoma.

En la derreflexión, se anima al consultante a olvidarse de su padecimiento para superar la tendencia a la preocupación y a la hiperreflexión. En el autodistanciamiento, el “compañero existencial” -como se le llama al cliente o paciente- aprende a verse a sí mismo más allá de su padecimiento, con la posibilidad de separar a su neurosis para así apelar a la propia voluntad de sentido para -mediante la fuerza de oposición del logos- dirigirse a él.

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En la modificación de actitudes se hace énfasis en comportamientos claves a practicar mediante una cierta disciplina para más tarde dejar de atender a las actitudes dañinas y poder ver a las nuevas, como motivadores del cambio. Y en el diálogo socrático, se usa el estilo de la mayéutica para guiar a la persona hacia el autoconocimiento y la precisión de su responsabilidad en sus acciones.

La logoterapia se vale en alta medida del psicodrama, una dramatización realizada por el paciente, pensando que su vida se acaba en ese preciso momento. De esta dramatización surgen planteos usualmente conocidos como “lo que cambiaría si tuviera una segunda oportunidad”. Esos cambios serán puestos en práctica por el paciente para lograr alcanzar su propio “logos” o sentido de su vida.

Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos

-Viktor Frank-